15 de enero de 2025

A Practical Look at the First Week

A focused post built around practical decisions and constraints.

Cuando comenzamos la revisión de un lote de 34 legajos del Archivo Municipal de Ávila, la primera semana no fue de grandes descubrimientos, sino de decisiones concretas sobre cómo abordar el material. El objetivo era establecer un protocolo de actuación antes de cualquier intervención directa.

El primer día se dedicó a la identificación visual de los daños: roturas en el soporte, pérdida de fragmentos de texto, manchas de humedad y presencia de excrementos de insectos. Se fotografiaron las condiciones iniciales de cada unidad documental y se asignó un código de urgencia (A, B o C) según el riesgo de pérdida de información.

El segundo y tercer día se centraron en la separación física de los documentos más frágiles. Se utilizaron hojas de papel japonés como separadores temporales y se colocaron los legajos en cajas de conservación con pH neutro. Esta medida evitó que el polvo y la suciedad superficial siguieran degradando las fibras celulósicas.

El cuarto día se realizó una primera limpieza mecánica en seco con brocha de cerdas suaves y goma de borrar de miga de pan. Se eliminaron restos de polvo superficial y se identificaron tres documentos con manchas de moho activo que requirieron aislamiento inmediato en bolsas de polietileno selladas.

El quinto día se dedicó a la transcripción preliminar de los documentos más legibles. Se priorizaron aquellos con escritura humanística cursiva del siglo XVII, que presentaban menos abreviaturas que la letra procesal encadenada. Se elaboró un listado de términos recurrentes y se identificaron las principales manos que intervinieron en los textos.

El sexto día se revisaron las decisiones tomadas: se ajustó el criterio de urgencia para dos legajos que mostraban pérdida de tinta por oxidación, y se programó una segunda limpieza más profunda con hisopos de algodón y agua destilada para los documentos con manchas de grasa. La semana cerró con un informe interno que detallaba el estado de cada unidad y las acciones realizadas.

Lo que esta primera semana dejó claro es que la conservación no empieza con la restauración, sino con la observación sistemática y la toma de decisiones basadas en el estado real del material. No hubo grandes gestos, solo un trabajo metódico que permitió ganar tiempo y evitar daños mayores.

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